Consiste en apartar deliberadamente la atención de las pantallas y el entorno del local durante 3 minutos. Idealmente: salir a la puerta del local, mirar al horizonte (no al móvil), sentir el sol o el aire, escuchar los sonidos del entorno sin analizarlos.
Es simple y puede hacerse entre cliente y cliente. La condición clave es que la atención se aparte por completo del pensamiento sobre el negocio: no planificar, no preocuparse, solo percibir el entorno presente.
