Presentación
«No tengo tiempo.» Es la frase más repetida por los comerciantes del diagnóstico de Santa Brígida. Y es comprensible: gestionar un comercio local implica atender clientes, controlar stock, gestionar proveedores, administrar redes sociales, formarse, hacer la contabilidad básica, mantener el local y encontrar tiempo para la vida personal. Todo eso, a menudo una sola persona, en el mismo día.
El problema no siempre es la falta de tiempo: con frecuencia es la falta de un sistema para gestionar ese tiempo. Sin un sistema claro de priorización, el comerciante tiende a responder siempre a lo urgente y posterga indefinidamente lo importante pero no urgente. Con el tiempo, lo importante no atendido se convierte en una crisis.






